miércoles, 14 de septiembre de 2011

La tormenta de la sirena



Mientras el viento soplaba golpeando con la furia contenida después de un milenio atrapado, ruge con fuerza sobre la tierra hasta llegar al mar, lleva el aroma de misterio y voces de pasados y presentes mezclados en una sola canción que llega hasta Assin, una sirena del pueblo del Mar del Norte.
Assin disfrutaba cada una de estas tormentas porque podía sentirse libre, quería conocer ese inmenso mundo que estaba mas allá, pero eso no estaba permitido, solamente podía saber de esos míticos seres que caminaban con dos piernas a través de las historias de los antiguos y sabios
Le habían hablado tanto de este mundo de fantasía que ella quería palpar con desesperación esas leyendas, pero a la ves sentía miedo, se decía de los humanos que a lo largo de su existencia habían peleado sangrientas guerras, por su ambición, que eran crueles y desalmados, los pueblos del Sur decían que habían batallado con los humanos y que fueron derrotados, muchos de sus hermanos murieron bajo sus armas,  una guerra sin piedad en la que buscaban los tesoros del fondo del mar.
Assin se asustó de pronto, una embarcación humana se acercaba a ella, presurosa se escondió antes de que pudieran verla, pero una alegre música de violines y pasos danzantes la atrajeron inevitablemente,  se acerco lentamente y descubrió una fiesta donde esos extraños seres se parecían a su propia gente, alegres y amables, casi iguales, pero por azares del destino Assin fue descubierta por una joven humana, que quedo aterrada al ver a una bella mujer, como una aparición sumergida hasta la cintura en el queda ves mas violento mar. Assin trato de huir pero la fuerza de las olas la regresaron contra el barco. Los demás viajeros la notaron de inmediato, pero Laurea, que así se llamaba la joven lanzo unas viejas cubetas al agua, informándoles que el barco se ladeo por la fuerza de las olas y que eso provoco ese extraño sonido, todos creyeron la inocente historia y  retomaron el viaje, alejando la embarcación buscando un refugio de la tormenta.
Assin aún sobresaltada y desconcertada puedo distinguir la codicia en los ojos curiosos de los humanos, pero también la calida nobleza de la joven que la salvo protegiéndola, después de pensarlo mucho se dio cuenta que no podría entender por completo los sucesos de aquella noche de tormenta, prefirió pensar que los humanos  al igual que su gente tenían entre ellos buenos y malos, y como cualquier otro ser de este mundo tenían que vivir bajo sus propios errores, mirando el mismo cielo con esperanza, sintiendo el mismo aroma de grandeza maravillosa de la tierra, soñando con las mismas estrellas, transcurriendo en el tiempo, dejando huellas, sobreviviendo.

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