miércoles, 3 de agosto de 2011

Presencia

Continuacion de la historia.. Ana Rosa


Es curioso, pero lo vemos cada día en el mismo lugar. Nos llama la atención, especialmente su carita y la mueca que en su boca se deshace cual sonrisa. Allí está de nuevo mamá, me dice mi pequeño y se trepa sobre mi cuello con tal de verlo una vez más antes de que nuestro transporte se aleje veloz por las calles del centro. Mi hijo se le queda viendo como hipnotizado y como nos sucede todas las mañanas después de verlo en la misma calle, ambos nos quedamos callados, acurrucados en un silencio extraño.
El día sigue en correteos, en citas y diligencias que terminar. La tarde concluye con los rayos del sol acariciando las crestas plateadas del Illimani. A la hora de dormir, mi niño me pide que le lea un cuento. Quizás uno corto y con muchas imágenes para mirar. Encuentro uno cuya portada no reconozco, hay tantos que es difícil recordar. Vamos a leer este que hace tiempo que no lo hacemos, le digo y me acomodo la almohada con funda de superhéroes bajo el brazo. ¿Cómo se llama este cuento, mamá? Es la historia de… ¡Qué extraño, chiquitín!, no puedo leer el nombre, aparece muy borroso y manchado. ¿Has estado jugando con él?, le consultó a mi hijo y éste me responde moviendo la cabeza de un lado a otro. En la tapa sólo se ven flores y mariposas y al fondo del todo, la negrura de una cueva en la que no se divisa nada. La primera página del libro nos sorprende con la blancura del vacío y la siguiente nos estremece con la imagen de aquel niño cuya presencia nos inquieta todas las mañanas.

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